miércoles, 9 de octubre de 2013

TODO EN ORDEN

Muy buenos y ordenados días a todos. Hoy ha sido un día de ordenar tanto mi cabeza como mi medio ambiente. Lo segundo resulto ser más complejo de lo que parecia. Lo confieso, soy una amante del desorden.  

Desde que tengo memoria soy un poco desordenada, pero supongo que en los ultimos años mi caos se ha visto incrementado. Mi madre ya desistió y comenzó a considerar las montañas de ropa como parte del mobiliario de mi dormitorio. Pero esta etapa de mi vida ya se acabo, esta mujercita va a ser un claro ejemplo de orden.

Y con una sobredosis de motivación he decidido también organizar mi armario. Experiencia que para cualquier mortal es más que estimulante. Para los que no me creáis os recomiendo que lo viváis en vuestras propias carnes. Por unos instantes te teletrasportas a otra época cuando te reencuentras con camisetas de tu adolescencia (¿Por qué las guardamos? Gran pregunta que se hace toda la humanidad). Generalmente se caracterizan por ser prendas totalmente anticuadas, pero, por causa de una fuerza sobrenatural, nadie se atreve a tirarlas. No podríamos considerarlas fondo de armario, ya que ponerselas nisiquiera es una posibilidad. ¿Serán sus pelotillas?Si, los ejemplares que conservamos son prendas épicas que fueron piezas fundamentales de nuestro look. No había evento que no la llevases puesta. Y señal de ello son sus heridas de guerra (pelotillas, estampados que son solo un fantasma de lo que fueron, tachuelas supervivientes...) ¿O  precisamente serán los momentos vividos con ella? Aquel beso con Nacho en el parque o aquella tarde paseando con Adrian. Porque no lo neguéis, todos nos acordamos de lo que llevábamos puesto en los días clave de la historia de nuestras vidas. Y esas prendas siguen uniendonos a esos momentos tan felices. Si, digo felices porque nadie conserva la camiseta que llevo el día que le dejaron plantado. Nadie, ni los mayores masoquistas.

Tras este breve pero intenso flashback a mi adolescencia he vivido un momento de cólera. Aquel en el que te planteas tu estupidez. Si, creeerme que cuando te das cuenta que tienes una falda aun sin estrenar. O unos pantalones que te has puesto en un par de ocasiones. O cualquier otra prenda que resulto ser la compra más estupida y el dinero más tontamente gastado. Yo generalmente soy buena compradora, muy de básicos pero como todos tengo momentos de debilidad. Esos momentos de consumismo compulsivo suelen ser consecuencia directa de crisis personales. Gran error. Solo en esos delirios puedes ver necesaria una falda de Tutu rosa ( Complejo Carrie Bradshaw señoras y señores) o una pamela amarillo limón. Ambas son prendas maravillosamente poco practicas. No nos engañemos, esto no es Sex in the city (soy de v.o always my friends) y sobretodo no soy Carrie (Ojalá).

Carrie, divina como siempre

Pero esas no son las peores compras. Ni lo peor que pude encontrar en mi armario.Creerme. Aun más duro fue el rencuentro con mis pitillo ultra skinny que me compre el invierno pasado. Lloro solo de pensarlo. Esos pitillos son la tipica compra que hace toda mujer pensando en un futuro. El mayor error que puedes cometer. Piensas "Me voy a poner a dieta, asique me los cojo un poco (bastante) justos, asi me ayudan a motivarme para mi dieta. Que buena voy a estar con ellos cuando me haya quitado esos dos kilos". ERROR supremo. Esos dos kilos seguramente no desaparezcan, y esos pitillos no te los podrás poner. O lo intentaras, aunque sea enbadurnandote de mantequilla. Y aun así iras sin respirar, como una morcilla de Burgos. 

Yo personalmente ya he decidido que las dietas no son lo mío. Que la vida son dos días, y que prefiero pasarlos comiendo lo que me plazca. No os penséis que con eso me refiero a Mc Donalds todos los días ni mucho menos. Pero si a mi cervecita con las amigas o a la oncita de chocolate después de comer ( uno de los placeres de mi día a día).  Por lo que he decidido, sabiamente, deshacerme de esos maravillosos pitillos ultra skinny. Mejor asumir la realidad. Aparte creo que son más que una prenda un elemento de tortura. Solo recuerdo habermelos puesto una noche y sufrir cada vez que tenia que ir al baño. Era imposible volver a abrocharlos!!

Pero no os penseis que todo han sido lamentos. Me he encontrado grandes tesoros en mi armario. Esas prendas olvidadas que ahora tendrán su segunda oportunidad. Si amigos, que maravilla encontrarme con ese pañuelo etnico de mi querido H&M. O aquel gorro de lana negro coronado por un gigantesco pompón. Solo tengo una palabra: Éxtasis.

 Tras estos y otros reencuentros he decidido no visitar las tiendas por un largo periodo de tiempo. Más en mi situación actual, ya que seguramente volvería a casa con prendas de lo más estrafalarias. Y no, estamos en periodo de aprender y no cometer viejos errores. Tener todos un magnifico y ordenado día.
Me despido con un tema que me ha alegrado el día. Canción que me transmite un buen royo excesivo, que es en lo que estamos ahora mismo: One day de Asaf Avidan.







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